En este video te explico los siguientes puntos:
01 | Si este programa es para vos
02| Que va a pasar exactamente en la llamada
03| Todo lo que te deje aca abajo para que llegues preparado
Argentina 🇦🇷
Jonathan
De 0 a +60 alumnos y a un paso de dejar la oficina.
Mexico 🇲🇽
Abel
De llevar todo él mismo a tener una escuela ordenada y profesores alineados.
Inglaterra 🏴
Zeek
Más ingresos, menos horas de trabajo y más tiempo para él.
Argentina 🇦🇷
Bernardo
De evitar los grupos a liderarlos con confianza y sumar más alumnos.
Chile 🇨🇱
Sergio
Su historia completa, próximamente.
China 🇨🇳
Julian
Próximamente: su experiencia desde China.
Cantidad de alumnos en los clubes trabajados
Atlético Rafaela — Escuela de ciudad: pasamos de 15 a más de 340 alumnos
Alfinach — Club social: pasamos de 6 a más de 100 alumnos.
San Jorge — Ciudad de 15.000 habitantes: pasamos de 80 a 180 alumnos.
San Vicente — Pueblo: pasamos de 60 a 120 alumnos.
Las Varillas — ciudad: construimos una escuela desde cero hasta alcanzar los 120 alumnos.
Por si tenes poco tiempo, lo que esta escrito en oscuro es un resumen de la respuesta general.
Si sos profesor de tenis y querés más alumnos, mejor retención y una agenda estable — sí, es para vos. No importa si estás empezando o si ya tenés años de experiencia. Trabajamos sobre tu situación puntual.
Lo que importa no es dónde estás hoy, sino que querés construir algo serio. Hay profesores dentro del programa que arrancaron con cero alumnos y otros que ya dirigían academias de más de 80 personas — y los dos encontraron lo que buscaban.
Si tenés ganas de mejorar, estás dispuesto a aplicar y entendés que los resultados llevan método y compromiso — esto es para vos. Si buscás un truco rápido o venir a la llamada a buscar tips sueltos, probablemente no somos lo que necesitás.
A partir de tu situación puntual construimos el plan. No hay una plantilla genérica — hay un proceso diseñado para vos.
Jonathan entró con un mes dando clases y trabajo de oficina. En 90 días pasó de 0 a más de 60 alumnos y está a punto de dejar la oficina para vivir del tenis. Arrancar bien desde el principio vale mucho más que corregir malos hábitos después de años.
Cuando Jonathan entró al programa no tenía estructura, no tenía academia, no sabía por dónde empezar. Tenía muchas ganas y poco más. En 90 días organizó sus tiempos, ordenó sus clases, adaptó su servicio a cada alumno y consiguió su propio espacio para armar su academia.
Lo que le dio el programa no fue información genérica — fue un plan concreto para su situación, con alguien al lado que ya había pasado exactamente por donde él estaba.
Empezar bien desde el principio te ahorra años de prueba y error. Y eso tiene un valor que es muy difícil de calcular.
Abel tiene más de tres años con su academia en México, campeones estatales y alumnos becados — y aun así sentía que le faltaba algo. Tres meses después encontró todo lo que buscaba: cómo retener alumnos, construir comunidad y llevar su academia al siguiente nivel. El techo que no podés romper solo, lo rompés con el método y el acompañamiento correcto.
Cuando ya tenés experiencia, el problema no es saber tenis. El problema es que nadie te enseñó a convertir todo ese conocimiento en un negocio que crezca de verdad.
Abel lo resumió así: aprendió cómo hacer que la gente vuelva, cómo mantener la pasión en los alumnos, cómo construir una comunidad tenística real. Y lo que más valoró no fue el contenido — fue el acompañamiento. Cada conversación la llevaba directo a la cancha y obtenía resultados.
Si sentís que trabajás mucho y los resultados no acompañan, el problema casi nunca es la técnica. Es la estructura, la retención y la forma en que organizás tu negocio. Eso es exactamente lo que trabajamos.
Cuando ya tenés profesores a cargo, el problema no es crecer — es que todo depende de vos. Yo dirigí estructuras de más de 400 alumnos y 25 profesores, y aprendí exactamente cómo construir algo que funcione sin que tengas que estar encima de todo constantemente. Eso es lo que trabajamos juntos.
Como Head Pro en Bolivia tuve a cargo más de 400 alumnos y 25 profesores. En Atlético Rafaela llegamos a 340 alumnos con 8 profesores. En ambos casos aprendí que el mayor enemigo de una estructura grande es depender de una sola persona para que todo funcione.
Lo que trabajamos en este caso es distinto: cómo ordenar horarios, asignar responsabilidades, mantener la calidad y construir un equipo que funcione sin que vos tengas que estar apagando incendios todo el día.
Tener muchos alumnos y profesores a cargo es un logro. Que ese negocio funcione sin que todo dependa de vos, es el siguiente nivel.
Formación de 40 años, un plan diseñado para tu situación puntual, acompañamiento directo conmigo y una comunidad de profesores de todo el mundo. No es un curso que consumís solo — es un proceso donde yo estoy al lado tuyo. El detalle completo te lo cuento en la llamada.
La formación incluye todo lo que construí en más de cuatro décadas enseñando tenis en Argentina, España y Bolivia — técnica, metodología, captación, retención, organización y gestión. No es un curso grabado que consumís a tu ritmo y listo.
El plan de acción se construye para tu caso: tu ciudad, tu club, tu tipo de alumno, tus objetivos. No hay dos planes iguales porque no hay dos profesores iguales.
Y durante todo el proceso estoy yo al lado tuyo. No un tutor, no un asistente — yo. Para que nunca te quedes trabado sin saber qué hacer. El detalle completo de todo lo que incluye te lo explico en la llamada, una vez que entiendo tu situación.
Sí — soy yo quien trabaja con cada profesor, sin tutores ni intermediarios. Cuando tenés una duda, me la escribís a mí. Por eso cuido mucho quién entra: prefiero trabajar con pocos y hacerlo bien.
No hay sistema de tickets, no hay equipo de soporte, no hay asistentes que filtren tus preguntas. Cuando tenés una duda, me la escribís a mí. Cuando algo no funciona, lo analizamos juntos vos y yo.
Eso tiene un límite natural: mi tiempo es finito. Y por eso no dejo entrar a cualquiera. Cada profesor que ingresa al programa recibe atención real — y para que eso sea posible, el grupo tiene que ser chico y los que están tienen que estar comprometidos.
Si entrás, sabés que tenés a alguien real del otro lado. No una plataforma, no un proceso automatizado — una persona que ya estuvo donde vos estás y que tiene todo el interés en que te vaya bien.
Las certificaciones te hacen mejor profesor en la cancha — esto te enseña a construir un negocio. Mi éxito depende de que vos tengas resultados, así que no tengo ningún incentivo en darte material y desaparecer. Lo que te enseño es exactamente lo que funcionó, adaptado a tu situación concreta.
Una certificación tiene valor — no lo voy a negar. Te da herramientas técnicas, metodología, conocimiento del deporte. Pero no te enseña a conseguir más alumnos, retenerlos, organizar tu agenda ni construir un negocio rentable. Eso queda afuera porque no es su objetivo.
Acá el objetivo es otro. Trabajamos la parte que las certificaciones no tocan: captación, retención, organización, rentabilidad. Todo lo que necesitás para que tu conocimiento del tenis se convierta en un negocio que realmente funcione.
Y la otra diferencia clave es el acompañamiento. No te doy información y te dejo solo con ella. Me quedo al lado tuyo hasta que eso que aprendés se convierte en un resultado real en tu día a día.
No porque el contenido de los otros fuera malo — sino porque nadie te ayudó a aplicarlo en tu caso concreto. Acá trabajamos juntos, semana a semana, hasta que lo que aprendés se convierte en un resultado real. Jonathan tenía cursos, YouTube, marketing — le faltaba acompañamiento. En 90 días pasó de 0 a 60 alumnos.
La información sola no cambia nada. Lo que cambia las cosas es aplicarla, equivocarse, ajustar y seguir — y para eso necesitás a alguien al lado que ya recorrió ese camino.
Jonathan había hecho cursos de gestión, de marketing, había consumido YouTube. Tenía conocimiento. Lo que no tenía era a alguien que le dijera exactamente qué hacer con todo eso en su situación puntual, con su club, en su ciudad.
Esa es la diferencia. No trabajamos con fórmulas genéricas — trabajamos sobre tu caso concreto, semana a semana, hasta que lo que aprendés se traduce en resultados reales.
Escalé academias en Argentina, España y Bolivia — clubes de pueblo, de ciudad, de capital. Hoy hay profesores dentro del programa en Argentina, Chile, México y Reino Unido, todos construyendo lo mismo. Los principios no cambian según el país — lo que cambia es cómo los aplicamos en tu contexto.
En más de 40 años enseñé tenis en tres países y en todo tipo de contextos: clubes de pueblo, escuelas de ciudad, academias de capital. Cada mercado tiene su idiosincrasia, su cultura, su tipo de alumno. Y en todos aprendí que los principios que hacen crecer un negocio de tenis son los mismos.
Hoy lo veo en los profesores del programa: Argentina, Chile, México, Reino Unido. Distintas realidades, mismo proceso, mismos resultados.
Lo que cambia no son los principios — es cómo los aplicamos. Tu ciudad, tu club, tu tipo de alumno. El plan se construye para vos, no para un profesor imaginario que vive en el mismo lugar que yo. Así que si eso te generaba una duda, ya podés descartarla.
No te voy a garantizar una fecha porque eso sería mentirte. Lo que sí te digo es que los que aplican empiezan a notar cambios en las primeras semanas. El resultado depende de cuánto ponés de tu parte — yo pongo el método, vos ponés el compromiso.
Hay programas que te prometen resultados en 30 días. Yo no voy a hacer eso porque sería faltarte el respeto.
Lo que sí puedo decirte con certeza es que desde el primer momento trabajamos sobre cosas concretas — no hay semanas de introducción ni contenido de relleno. Y los profesores que aplican lo que trabajamos juntos empiezan a ver cambios rápido: más claridad, más estructura, primeros resultados visibles en las primeras semanas.
Pero el ritmo final siempre depende de vos. Yo pongo el método, el acompañamiento y la dirección. Vos ponés el trabajo y el compromiso. Esa combinación es la que genera resultados reales.
No hay un número fijo — cada profesor tiene su ritmo. Lo que sí es certeza: mientras más le metas, antes ves resultados. La pregunta no es cuánto tiempo tenés — es cuánto querés que cambie tu situación.
No te voy a pedir que reorganices tu vida ni que le saques horas a tus clases. Lo que hacemos es arrancar desde tu semana real y organizarla mejor — porque la mayoría de los profesores no necesitan más horas, necesitan usar mejor las que ya tienen.
Dicho eso: no te voy a mentir diciéndote que con una hora por semana vas a cambiar todo. El que pregunta más, aprende más. El que aplica más, avanza más. Cada hora que le pongas tiene retorno — porque estás trabajando sobre algo concreto, con dirección y con alguien al lado.
La pregunta real no es cuánto tiempo tenés. Es cuánto querés que cambie tu situación.
La mayoría de los profesores que hoy están dentro tenían exactamente esa misma duda. El precio de no hacer nada también existe — se llama seguir igual. Si en la llamada veo que puedo ayudarte, te lo digo. Y si no puedo, también te lo digo.
Es la pregunta más honesta que me pueden hacer — y la entiendo completamente.
Lo que sí te puedo decir es esto: todos los que hoy están dentro del programa tuvieron esa misma duda antes de entrar. El tema económico apareció en casi todas las conversaciones previas a la llamada. Y la diferencia entre los que dieron el paso y los que no, fue una sola: los que entraron decidieron apostar por sí mismos.
El precio de no hacer nada también existe. Se llama seguir igual — mismos alumnos, mismos ingresos, mismo techo. Y ese costo se paga todos los meses, aunque no lo veas en ninguna factura.
Si en la llamada veo que puedo ayudarte, te lo digo con toda claridad. Y si no puedo, también te lo digo — porque yo no busco llenar el programa, busco que los que entran tengan éxito.